17 de octubre: Jaldo busca sumar a todos y Manzur apuesta a dividir al peronismo
Mientras Osvaldo Jaldo busca ampliar la convocatoria y sumar sectores al peronismo tucumano, Juan Manzur intenta recuperar protagonismo tras casi tres años de escasa presencia en la vida política provincial, sin proyectos de autoría propia presentados en el Senado durante 2026 y con actos que reúnen poca gente.

El Día de la Lealtad vuelve a poner sobre la mesa una discusión central para el peronismo tucumano: quién apuesta a construir una fuerza amplia y quién alimenta las diferencias internas. En ese escenario, Osvaldo Jaldo busca ampliar la convocatoria, sumar sectores y sostener una estrategia que prioriza la unidad del peronismo provincial, mientras Juan Manzur insiste en una disputa que amenaza con profundizar las divisiones.
Jaldo entiende que el desafío político pasa por mantener unido al peronismo, contener a sus distintas expresiones y consolidar una construcción que tenga como eje la defensa de los intereses de Tucumán. Su estrategia apunta a incorporar dirigentes y sectores con distintas trayectorias, con la mirada puesta en sostener un espacio con presencia en todo el territorio provincial.
Manzur, en cambio, intenta recuperar centralidad después de casi tres años de escasa presencia en la vida política cotidiana de Tucumán. Durante ese período, la dinámica provincial siguió su curso sin que el exgobernador tuviera una participación sostenida en la agenda política local. Ahora busca reposicionarse con una disputa directa contra Jaldo, en una interna que vuelve a poner las diferencias del peronismo por encima de la posibilidad de ampliar su convocatoria.
El problema para Manzur no se limita a la interna del peronismo. En sus últimas apariciones públicas, también quedó expuesta la dificultad para reunir multitudes y exhibir un respaldo territorial contundente. Sus actos son para pocos y algunas recorridas, lejos de convertirse en demostraciones de fuerza, habrían terminado con reproches e insultos de vecinos. Una postal incómoda para un dirigente que busca reposicionarse en la política tucumana, pero que todavía debe demostrar que conserva capacidad para despertar algo más que adhesiones dentro de su propio círculo.
A esa situación se suma el balance de su actividad parlamentaria. Durante 2026, Manzur no presentó proyectos de autoría exclusiva en el Senado, según relevamientos periodísticos sobre la actividad legislativa. El dato abre interrogantes sobre su aporte legislativo propio en un momento en el que Tucumán enfrenta debates centrales para su economía y su desarrollo.
La discusión también tiene una dimensión electoral. Una interna sin límites puede terminar fragmentando al peronismo, haciendole un favor a la oposición. En lugar de concentrar esfuerzos en una agenda común para la provincia, la confrontación entre dirigentes amenaza con convertir las diferencias personales y sectoriales en el centro de la discusión política.
A 81 años de aquel 17 de octubre de 1945, la lealtad vuelve a funcionar como una referencia para medir conductas y estrategias. En Tucumán, Jaldo apuesta a ampliar la convocatoria y ordenar al peronismo detrás de una construcción provincial; Manzur intenta recuperar protagonismo tras casi tres años de escasa presencia en la vida política cotidiana de la provincia, en medio de cuestionamientos sobre su capacidad de convocatoria y su actividad legislativa. La diferencia no pasa solamente por los nombres, sino por el modelo de construcción política que cada uno intenta sostener
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