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Catalán culpa al peronismo por la industria tucumana, pero la industria está peor con Milei

El dirigente libertario responsabilizó al peronismo por el retroceso industrial de Tucumán, aunque su propia trayectoria incluye vínculos con el sciolismo. Mientras reivindica el pasado productivo de la provincia, admitió que los reproches en sus recorridas le dan ganas de “mandar todo al carajo”, en medio de una crisis industrial que se profundizó durante el gobierno de Javier Milei.

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Catalán culpa al peronismo por la industria tucumana, pero la industria está peor con Milei
Anexo fotográfico — Catalán culpa al peronismo por la industria tucumana, pero la industria está peor con Milei

Lisandro Catalán volvió a apuntar contra el peronismo tucumano, pero sus declaraciones en Infobae dejaron una contradicción que atraviesa tanto su diagnóstico económico como su proyecto político: mientras cuestiona el retroceso industrial de la provincia y responsabiliza a quienes la gobernaron durante décadas, reconoció que los cuestionamientos que recibe durante sus recorridas le generan ganas de “mandar todo al carajo”.

La frase adquiere otra dimensión en el contexto de una industria nacional golpeada por la caída de la producción, el empleo y la actividad de las empresas durante la gestión libertaria.

El exministro cuestionó la evolución de Tucumán durante las últimas décadas, aunque no hizo referencia a los indicadores negativos que registra la industria nacional durante el gobierno de Javier Milei. Su planteo sobre la necesidad de recuperar el perfil productivo provincial convive así con una definición política que abre interrogantes sobre su disposición a sostener ese desafío frente a las dificultades y los cuestionamientos.

“Tucumán era una provincia pujante e industrial, con mucha industria”, recordó Catalán, al describir una provincia que, según su interpretación, perdió protagonismo económico después de décadas de gobiernos peronistas. También destacó su desarrollo cultural y universitario, y aseguró que las provincias vecinas terminaron superándola.

Los números de la industria nacional, sin embargo, muestran un escenario de retroceso durante la gestión libertaria. Según un informe de la Fundación Pro Tejer, elaborado sobre la base de estadísticas oficiales, la producción industrial argentina durante los primeros siete meses de 2026 fue un 11,8% inferior a la registrada en el mismo período de 2023, antes de la llegada de Milei a la Presidencia.

El deterioro también se refleja en el empleo y en la cantidad de empresas. Entre diciembre de 2023 y junio de 2026, la industria manufacturera perdió 86.711 puestos de trabajo registrados y contabilizó 4.300 empresas menos, según el mismo relevamiento.

A esto se suma el impacto de la mayor competencia importada sobre distintos sectores productivos. En la actividad textil, la producción cayó un 22,6% interanual entre enero y julio de 2026, mientras las importaciones de indumentaria terminada aumentaron un 55% en toneladas durante los primeros ocho meses del año, en comparación con igual período de 2025.

El panorama se completa con otro dato oficial: según el INDEC, en agosto de 2026 la industria argentina utilizó apenas el 58,5% de su capacidad instalada, por debajo del 59,6% registrado un año antes. La metalmecánica trabajó al 35,9% de su potencial, los productos textiles al 44,6% y la industria automotriz al 46,2%.

Las advertencias no llegan solamente desde sectores opositores. La propia Unión Industrial Argentina (UIA) manifestó públicamente su preocupación por la situación que atraviesan las fábricas.

En un comunicado del 3 de marzo de 2026, titulado Sin industria no hay nación, la entidad advirtió que numerosas empresas, especialmente pymes, enfrentaban una situación crítica, marcada por la baja actividad, las dificultades de financiamiento, la presión fiscal y la caída del empleo.

El documento recogió además los reclamos de las uniones industriales del Norte argentino, incluida Tucumán, cuyos representantes solicitaron medidas para sostener la actividad productiva regional.

Días después, el 11 de marzo, la UIA expresó su malestar por las declaraciones de Javier Milei contra quienes defienden la industria nacional. La entidad señaló que miles de empresas atravesaban dificultades por la caída de las ventas y de la actividad, y cuestionó las descalificaciones presidenciales hacia el sector productivo.

En otro pronunciamiento, la organización informó que durante 2025 se perdieron 38.971 empleos industriales formales y que más de la mitad de las pequeñas y medianas industrias relevadas reportaban caídas en su producción y sus ventas.

Las advertencias continuaron en septiembre, cuando la UIA volvió a reclamar medidas frente a la falta de recuperación industrial, la pérdida de puestos de trabajo y los costos que afectan la competitividad de las pymes.

Si bien la entidad también reconoció los avances del Gobierno en materia de equilibrio fiscal y reducción de la inflación, insistió en la necesidad de políticas que permitan sostener la producción y el empleo.

El contraste entre el diagnóstico de Catalán sobre la industria y la situación actual abre otra discusión: su propio recorrido político. El dirigente que hoy responsabiliza al peronismo por el retroceso tucumano también tuvo vínculos con espacios relacionados con ese movimiento.

Catalán trabajó durante la gestión de Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires e integró la Fundación Acordar, una usina de ideas que acompañó el proyecto presidencial del entonces gobernador bonaerense para las elecciones de 2015. En su entrevista con Infobae, el propio Catalán recordó que conoció a Javier Milei en aquella etapa. Milei se desempeñaba entonces como economista jefe de la organización.

Además, Catalán ocupó cargos durante los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández, antes de incorporarse a la administración libertaria.

Durante la entrevista, Catalán también dejó una frase que abre interrogantes sobre su disposición a afrontar el desafío político en la provincia. “Yo estoy yendo a Tucumán desde hace dos años y medio todas las semanas. Cuando era ministro iba los fines de semana para organizar y cuando vas y sentís reproches a veces te dan ganas de mandar todo al carajo”, reconoció.

La declaración expone su malestar frente a los cuestionamientos que recibe durante sus recorridas por Tucumán. En un dirigente que busca construir una alternativa de poder en la provincia y que presenta la recuperación económica como uno de sus argumentos centrales, la reacción ante esos reproches también forma parte de la discusión sobre su vocación de liderazgo y su disposición a asumir los costos de la actividad política.

La discusión sobre el desarrollo industrial argentino incluye problemas estructurales acumulados durante décadas. Pero los números actuales también plantean interrogantes sobre los resultados de las políticas nacionales, especialmente por la caída de la demanda interna, las dificultades de financiamiento y la mayor competencia de productos importados.

Catalán reivindica una Tucumán pujante e industrial y cuestiona a quienes gobernaron la provincia durante décadas. Sin embargo, los indicadores de producción y empleo, los reclamos de las entidades empresariales y su propia trayectoria política plantean preguntas sobre el rumbo que propone para recuperar el desarrollo industrial. En ese contexto, su admisión de que a veces tiene ganas de abandonar todo contrasta con la magnitud del desafío que dice querer asumir.

Voces del expediente

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