Catalán da por perdida la pelea por la gobernación y enfoca la campaña libertaria en las intendencias
El jefe de La Libertad Avanza pone el foco en las intendencias y habla de renovar el sistema político, mientras evita explicar cómo piensa disputar la provincia a Osvaldo Jaldo. Además, rechaza una alianza amplia contra el gobernador y crecen las versiones acerca de que LLA utilizará la competencia por la gobernación solo para definir su candidato para el Senado.

Lisandro Catalán cambió el eje de su discurso electoral en Tucumán. En agosto, al lanzar su candidatura para 2027, fue categórico: «No voy a ser candidato a gobernador, voy a ser el gobernador de la provincia de Tucumán». En su última entrevista con La Gaceta, en cambio, puso el acento en la disputa municipal y en la renovación política.
El jefe de La Libertad Avanza mencionó a Yerba Buena, San Miguel de Tucumán y Tafí del Valle como escenarios de la competencia electoral, pero evitó formular una promesa equivalente para la gobernación. «El año que viene Tucumán va a tener un sistema político oxigenado, más nuevo, con gente que le va a dar una nueva frescura», sostuvo.
La diferencia expone un cambio de énfasis: hablar de intendencias y recambio dirigencial resulta distinto de explicar cómo el proyecto de Javier Milei pretende desplazar a Osvaldo Jaldo. La apuesta por conquistar la provincia, anunciada durante su lanzamiento, pierde protagonismo frente a objetivos electorales más acotados.
Catalán también cuestionó a quienes promueven una alianza amplia para enfrentar al gobernador. «Me da miedo ganar así», afirmó, al comparar esos acuerdos con la experiencia de la Alianza que llevó a Fernando de la Rúa a la Presidencia y terminó en la crisis de 2001. Además, advirtió que reunir a todos contra Jaldo puede terminar presentándolo «como si fuera un cuco».
En esa discusión le marcó distancia al PRO tucumano y a la gestión del intendente de Yerba Buena, Pablo Macchiarola. «No sé cuáles son las grandes coincidencias que pueda tener La Libertad Avanza con la gestión actual de Yerba Buena», disparó. La definición muestra que, además de discutir cómo enfrentar al oficialismo, los libertarios buscan diferenciarse de otros sectores opositores y preservar su autonomía.
El problema estratégico queda abierto: si Catalán descarta una coalición amplia, todavía debe explicar cómo construirá una alternativa provincial capaz de competir con el oficialismo. La identidad libertaria puede ser una bandera electoral, pero sus declaraciones no ofrecen mayores precisiones sobre cómo se traduciría en una mayoría para disputar la Casa de Gobierno.
En paralelo, circulan versiones en la política tucumana sobre el papel que la candidatura provincial podría jugar en el ordenamiento interno de La Libertad Avanza, especialmente de cara a la disputa por una banca en el Senado nacional. Según esa lectura, la competencia por la gobernación también podría funcionar como una instancia para ordenar la interna y definir quién representará al espacio en la contienda legislativa. Por ahora, se trata de una versión no confirmada, no de una estrategia oficialmente reconocida por el partido.
Así, mientras Catalán conserva una candidatura oficializada y un plan de gobierno, su discurso pone el acento en la renovación política, las intendencias y los límites de una alianza contra Jaldo. Después de haber anunciado que sería gobernador, la pregunta es cómo piensa convertir el peso nacional de Milei en una propuesta concreta para disputar el poder provincial, más allá de las disputas municipales y de las negociaciones por las candidaturas.
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