Crítica de "The Basics of Philosophy"
Las dimensiones espiritual y moral de la existencia configuran los ejes de la trayectoria de un Paul Schrader que exhibe su cara más austera y depurada.

Las dimensiones espiritual y moral de la existencia configuran los ejes de la trayectoria de un Paul Schrader que exhibe su cara más austera y depurada.
Por Manu YáñezPara Fotogramas
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La obra de Paul Schrader se ajusta como anillo al dedo a aquella máxima del autorismo que defiende que los grandes directores de cine no pueden evitar hacer una y otra vez la misma película. La filmografía completa del guionista de 'Taxi Driver' orbita alrededor de apenas dos o tres grandes temas, de la culpa como motor de la experiencia humana a la eterna búsqueda de la redención. Las dimensiones espiritual y moral de la existencia configuran los ejes cardinales de la trayectoria de Schrader, que en su nueva película, 'The Basics of Philosophy', exhibe su cara más austera y depurada. La idea de convertir a un profesor de filosofía en el protagonista de una peripecia vital cargada de secretos corrosivos y dilemas irresolubles podría haber dado como resultado un film ampuloso y grandilocuente, afectado y aleccionador. Pero nada más lejos de la realidad. Con 'The Basics of Philosophy', el director de 'El reverendo' asume la noble tarea de acercar la filosofía a un territorio próximo, familiar, casi mundano. El nuevo film de Schrader podría verse como un pariente no muy lejano –aunque sí muy circunspecto– de las películas filosóficas de Richard Linklater: 'Wacking Life' y 'Hitman'. Se trata, por lo tanto, de bajar a la filosofía del panteón del saber para convertirla en un guía de bolsillo para la buena vida.
John Jorrisen (Jack Huston) es el profesor de 'The Basics of Philosophy', un hombre que goza de una buena posición en la ficticia Universidad de Ridgemont. Jorrisen es respetado por sus alumnos y superiores, y mantiene un affaircon una profesora de psicología (Sofia Boutella). Su plácida existencia parece tener como únicos desafíos la asunción de un verdadero compromiso sentimental y la escritura de un libro sobre el filósofo neerlandés Baruch Spinoza. Pero el bienestar del profesor se ve sacudido por la muerte de su padre (Bill Pullman), una noticia que hace aflorar un turbio incidente de juventud en el que el protagonista se sobrepasó sexualmente con un chico joven al que le daba clases de piano. El recuerdo de aquella agresión sumerge a Jorrisen en una espiral de acciones impulsivas y erráticas que contrastan poderosamente con los principios racionalistas de Spinoza, que supuestamente deberían guiar el itinerario vital del profesor.
Propulsado por una urgencia enérgica, Schrader construye una película que avanza sin frenos, tanto narrativa como formalmente. Las acciones de los personajes se encadenan de forma estrecha con las meditaciones filosóficas que el profesor recita en su aula y en la voz en off. Por su parte, el trabajo de dirección es conciso y efectivo, incluso algo atropellado. Si 'The Basics of Philosophy' no tuviera detrás a un maestro de las formas fílmicas, quizá estaríamos ante una obra desaliñada; sin embargo, Schrader se conecta aquí con sus grandes referentes y compañeros de viaje, del 'Diario de un cura rural' de Robert Bresson a los entornos sombríos del film noir. He aquí una película que aborda los grandes temas de la existencia, de la responsabilidad individual a la negociación con la mortalidad, sin necesidad de recurrir a ninguna suntuosidad o énfasis.
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Después de toda una carrera persiguiendo la quimera de un cine trascendental –aquel capaz de invocar los grandes enigmas de la existencia a partir de la observación de lo cotidiano–, Schrader conquista en 'The Basics of Philosophy' un minimalismo resonante, en el que se materializa un milagroso equilibrio entre los gestos ritualizados y la negativa a caer en la solemnidad. Es de esta manera que el director de 'El contador de cartas' encara el desafío mayúsculo de intentar poner en imágenes la insoportable ambigüedad que rodea a la experiencia humana: ¿Cuál es el precio que debemos pagar por nuestras faltas? ¿Qué podemos llegar a perdonar? ¿Qué lugar ocupa la razón en la capacidad para gestionar nuestro destino? A través de la claridad en el trazo narrativo y en la escritura escénica, Schrader disecciona la batalla interior de un hombre que aspira a la decencia en un mundo convulso, azotado por unos opresivos dogmas sociales y por las pulsiones incontrolables tanto de los vivos y como de los que ya murieron.
Para gozar del poder reflexivo del cine.
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