Desde Estados Unidos, Bolsonaro se autoproclamó "líder de Brasil"
Por ayudar en su salida del país, agradeció a Milei, por su "coraje y sentido de la justicia y la legalidad", y a Trump por acogerlo.

Resumen para apurados
El senador brasileño Flávio Bolsonaro se autoproclamó "líder de Brasil" ayer luego de llegar a Estados Unidos. El hijo del ex presidente Jair Bolsonaro se escapó de su país pocas horas después de perdido las elecciones del domingo frente a Luiz Inácio Lula da Silva, por una diferencia superior a los 4,4 millones de votos.
El ex candidato modificó el mensaje que difundió en primera instancia y reemplazó la frase en la que se presentaba como el "verdadero presidente electo" por otra en la que se define como "líder de Brasil".
En un primero momento, en una carta difundida en sus redes sociales, el dirigente afirmó que hablaría al pueblo brasileño y a la comunidad internacional en calidad de mandatario electo. También agradeció al presidente argentino, Javier Milei, por su "coraje y sentido de la justicia y la legalidad", y a Donald Trump por recibirlo en territorio estadounidense.
Justamente, Trump afirmó que su gobierno autorizó el ingreso al país de Bolsonaro. "Le dimos permiso para entrar al país, así que veremos qué pasa, pero no voy a involucrarme", declaró el mandatario al ser consultado sobre el dirigente. Trump también calificó de "muy extrañas" las elecciones brasileñas y sostuvo que los integrantes del espacio político de Bolsonaro fueron tratados "de manera muy injusta". Con anterioridad, había dicho sobre los miembros del clan: "creo que son buenas personas".
Flávio salió de Brasil a través de la frontera con Argentina y abordó finalmente en la madrugada de ayer un avión privado en Puerto Iguazú que realizó una escala en Ecuador antes de aterrizar en Miami. Su partida se produjo después de que el ministro Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal (STF), ordenara la entrega de sus pasaportes en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero. El senador niega las irregularidades que se le atribuyen.
Pese a proclamarse ganador de los comicios, Bolsonaro anunció que buscará conducir la oposición brasileña desde el exterior. En el documento, además, volvió a denunciar un supuesto fraude electoral, aunque no presentó pruebas que respalden sus acusaciones.
Sus cuestionamientos apuntaron al ministro Cristiano Zanin, del STF, a quien responsabilizó por los "más de 10 millones de votos" que, según su versión, Lula habría sumado entre la primera y la segunda vuelta.
El senador también criticó una decisión judicial que extendió el horario de votación. Sostuvo que la medida se tomó cuando el plazo legal ya había concluido y que los electores quedaron sujetos a reglas diferentes. Asimismo, cuestionó que el Tribunal Superior Electoral (TSE) no hubiera ofrecido explicaciones que considerara convincentes.
Sin embargo, los datos oficiales contradicen su planteo sobre la cantidad de sufragios posteriores al horario previsto. El TSE registró apenas 34.000 votos después de las 17, mientras que Lula se impuso por más de cuatro millones de votos.
La declaración de Flávio representa un giro respecto de su postura del martes, cuando había asegurado que desistiría de intentar anular los resultados y que no abandonaría Brasil. Según integrantes de la cúpula de su campaña, el lunes habían intentado convencerlo de retractarse de otra afirmación, realizada el domingo, en la que anticipaba que no aceptaría la derrota electoral. Su llegada a Estados Unidos también profundiza la incertidumbre sobre el rumbo de la oposición brasileña y agrega un nuevo elemento de tensión a la relación entre Brasil, la Argentina y el gobierno de Trump.
El senador conservador de 45 años y su familia llegaron a bordo de un jet al aeropuerto de Opa-Locka, en las afueras de Miami, tras un cinematográfico escape que causó estupor dentro y fuera de Brasil.
Respuestas evasivas, silencio oficial y un escueto comunicado de Migraciones. La única voz política que se expresó públicamente fue la de Patricia Bullrich, a través de un mensaje en redes sociales. Así transitó la Casa Rosada las últimas horas, después de que trascendiera su presunta colaboración en la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil, con un recorrido por Puerto Iguazú, Misiones, y destino final en Estados Unidos. El episodio dejó al Gobierno de Javier Milei bajo presión, luego de que inicialmente negara cualquier contacto con el excandidato presidencial brasileño. En paralelo, Bullrich pareció reconocer implícitamente la legitimidad de Lula da Silva y profundizó su distancia política con Milei.
El asesor presidencial, Santiago Caputo, publicó mensajes irónicos y críticas a la prensa mientras se desarrollaba la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil hacia EEUU, en un operativo que habría contado con la colaboración del Gobierno argentino. Sus intervenciones en X coincidieron con versiones que le asignaban un papel central en la maniobra, aunque desde su entorno negaron su participación. En menos de 24 horas, Caputo compartió una imagen enigmática, cuestionó la cobertura periodística y respaldó publicaciones que señalaban contradicciones en las noticias sobre el paradero del senador brasileño.
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