Pantallas, autoexigencia y dificultades económicas: qué hay detrás de la crisis de salud mental en Argentina
Argentina registra 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, la cifra más alta desde que hay censo. La presidenta del Colegio de Psicólogos de Tucumán analiza el impacto en los jóvenes, la influencia de los entornos digitales y la urgencia de profundizar las políticas públicas ante…

Resumen para apurados
Argentina se encuentra en el centro de las estadísticas más preocupantes sobre salud mental. Nuestro país se convirtió en una de las naciones de Sudamérica con mayor tasa de suicidios, tan sólo detrás de Uruguay (19,1) y por arriba de Chile (10,7). En el mundo, el suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes; en Argentina es la primera. Mientras que las estimaciones mundiales indican una tasa de 9,1 suicidios por cada 100.000 habitantes, en el país el promedio es de 11,8. El país atraviesa una profunda crisis que, según los especialistas, no admite reduccionismos ni responsabilidades individuales, y que debe analizarse detenidamente y abordarse con respuestas acordes con su complejidad.
De acuerdo con el informe "[ayuda] Cuando matarse aparece como una opción en la Argentina", elaborado por el Observatorio de Política Criminal (PC) y el Ministerio de Salud de la Nación, el país registra una tasa de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, la más alta desde que existen registros y muy por encima del promedio mundial estimado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el período que va de 2017 a 2025, los casos pasaron de 3.304 a 5.209, lo que representa un incremento del 57,7%. El año 2025 registró la tasa más elevada. La "transmutación de la violencia letal", como advierte el informe sobre suicidios, es uno de los componentes principales de este panorama crítico.
Sol Forgas, presidenta del Colegio de Psicólogos de Tucumán, subrayó la gravedad de la situación: "Estamos atravesando una crisis de salud mental quizás sin precedentes". Ante este escenario, la titular de la entidad manifestó: "Hay algo de ese número tan alarmante, tan elevado y significativo que nos tiene a todos y a todas consternados. Hay una suerte de inquietud generalizada en relación con qué está pasando".
Tecnologías digitales, crisis socioeconómicas, discursos del éxito y políticas públicas encaminadas pero aún exiguas serían algunos de los componentes que subyacen a un problema que afecta al mundo, pero en el que Argentina muestra sus reveses más críticos de una forma particular. "No es la primera vez que atravesamos una crisis de salud mental. No es la primera vez que nos preguntamos si estamos frente a una crisis. En términos históricos ha ocurrido antes, pero esta situación tiene algunas particularidades que la hacen quizás más novedosa", señaló Forgas. La profesional advirtió sobre las características de la emergencia contemporánea, en la que la perspectiva de género y los entornos digitales tienen un peso singular.
Los datos revelan que la mortalidad autoinfligida afecta de manera crítica a ciertas franjas poblacionales. Los casos se concentraron en el rango de los 20 a los 30 años, aunque el segmento que crece a mayor velocidad es el de 30 a 39 años. "En ese número alarmante encontramos que la mayor cantidad de casos de suicidios consumados son de varones", resaltó Forgas, propuso revisar qué ocurre entre los varones jóvenes: "Hay que pensar y detenerse a revisar qué está pasando con los varones, con los jóvenes", señaló la también docente de la Facultad de Psicología de la UNT.
La investigadora advirtió que el panorama actual muestra la singularidad de que la salud mental se convirtió en el principal motivo de decesos. Los suicidios son ahora la primera causa de muerte entre la población joven. "Este índice supera hoy al número de muertes por accidentes viales. Eso nos tiene que interpelar, que eso nos esté pasando", advirtió.
Asimismo, las herramientas tecnológicas se presentan como otras de las piezas que sostienen la urgencia del malestar psicológico. "No podemos restar valor al avance de la tecnología, a la presencia de la tecnología y a cómo la vida digital ha ido ocupando un lugar", advirtió Forgas. El tiempo que pasan frente a las pantallas no solo afecta a niños y niñas; adultos y mayores también dedican sus horas a los entornos virtuales, lo que a la vez genera nuevos problemas. "Es una condición más contemporánea, la digitalización de la vida, que sí genera nuevos síntomas", señaló la psicóloga.
En paralelo con la preocupación colectiva, las lecturas que se deben realizar sobre esta emergencia tampoco deben atomizarse. "No podemos reducir las lecturas de la crisis en salud mental a lecturas que individualizan las crisis. Tenemos que pensarla como una problemática social compleja, con muchas dimensiones", advirtió la referente institucional, quien señaló que las políticas públicas deben diseñarse desde una perspectiva estructural.
La crisis económica y los discursos sobre la productividad son también componentes que inciden en este escenario. Los mensajes sobre la exigencia de rendir constantemente pueden llevar a sentimientos de frustración y culpa. "Esos llamados, esas convocatorias que son, a esta altura, ficcionadas y armadas por otros intereses, están generando mucho daño, están generando mucho dolor", advirtió Forgas, quien añadió la dimensión económica a estos discursos masivos: "Hay una marcada crisis económica y social que también nos enfrenta a profundas dificultades materiales y que devienen en dificultades simbólicas".
"El hecho de que la salud mental esté en agenda pública no implica necesariamente que estemos pensando o que haya una respuesta inmediata en espejo, en el fortalecimiento de las políticas públicas", explicó la docente. Para Forgas, hay un avance en la inversión de recursos en salud mental, aunque estos no acompañarían el ritmo al que crece la demanda de atención": "Estamos en una instancia de análisis y diagnóstico de una situación que nos tiene muy preocupados".
Esta realidad se refleja también en los datos oficiales. El Segundo Informe Federal de la Situación de Salud Mental en Argentina -elaborado a partir de datos de 14 provincias que concentran el 70,85% de la población y publicado hace un par de semanas- subrayó una orientación priorizada de la cobertura en salud mental en las distintas jurisdicciones. Sin embargo, problemáticas como el desfinanciamiento nacional y las restricciones presupuestarias aún persisten, al igual que la creciente necesidad de atención por parte de la población. "La verdad es que no es optimista el panorama sobre cómo aumentó la demanda. Nos encontramos con un incremento muy significativo de la demanda de atención de salud mental, con una inversión en dispositivos de salud mental que no acompaña ese crecimiento", añadió Forgas.
"Cualquier análisis o cualquier lectura que reduzca la problemática a una problemática individual es sesgada, incompleta e insuficiente", señaló Forgas, quien citó el informe y advirtió que la insuficiencia de las respuestas a los problemas de salud mental a pesar de los intentos por parte del Estado constituye "un problema de salud pública".
Para Forgas, ante este panorama estructural, las respuestas tendrían que ser de la misma índole. La entrevistada señaló la inaccesibilidad a tratamientos psicológicos como una responsabilidad del aparato estatal: "Hay que apostar fuertemente a que el Estado se fortalezca en sus respuestas a esta problemática, que atienda el crecimiento de la demanda de salud mental, fortaleciendo mucho más todavía los dispositivos de asistencia. Que una persona que está atravesando una crisis de salud mental y que encima no puede costearse un tratamiento tenga dónde acudir. Eso sí es un compromiso del Estado", concluyó.
Por último, Forgas remarcó la necesidad de aplicar estrategias públicas con una mirada que alcancen a toda la provincia: "Falta una política quizás más delineada a largo plazo, que parta de un buen diagnóstico, que parta de datos certeros a los que podamos acceder todos los tucumanos. Todavía falta. Y falta mucho en algunos lugares que no son necesariamente el centro o el Gran San Miguel de Tucumán".
Pedir ayuda puede comenzar con una llamada o una consulta cerca de casa. En Tucumán, la línea 135 atiende urgencias y realiza derivaciones, mientras que el 0800-122-1555 brinda orientación con psicólogos las 24 horas. También se puede acudir a los CAPS y policlínicas o al Servicio Ambulatorio de Adicciones del Hospital Avellaneda, que atiende de lunes a viernes, de 7 a 19. La red provincial incluye hospitales de segundo nivel para desintoxicación aguda, los equipos comunitarios "Nuevo Amanecer", los hospitales Obarrio y del Carmen para cuadros agudos y los centros Las Moritas, en Las Talitas, y Cetria, en Aguilares, para rehabilitación.
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